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FELIZ AÑO NUEVO DE PARTE DE ELENA DE WHITE:
Les deseo un feliz año nuevo. El año viejo con su carga de registros, ya pasó a la eternidad. Que cada pensamiento, cada sentimiento, se dedique ahora a recordar el amor de Dios. Rememoremos una a una sus bendiciones. . .

Las evidencias que tenemos del cuidado y del amor de Dios por nosotros se expresan en las lecciones que Cristo dio a sus discípulos acerca de las cosas de la naturaleza... No debe concentrarse la atención sobre lo deforme, sobre la maldición, sino en las riquezas de la gracia de Cristo que han sido provistas tan abundantemente, de tal manera que podamos vivir en este mundo y realizar nuestra parte en favor de la humanidad y, sin embargo, no ser del mundo.

Como peregrinos, como extranjeros que anhelamos las cosas brillantes de Dios, el gozo que está por delante, que buscamos una ciudad cuyo artífice y hacedor es Dios, que contemplamos las provisiones hechas en nuestro favor, las mansiones que Jesús ha ido a preparar para nosotros, y que hablamos de ese bendito hogar, nos olvidamos de las molestias y de los incómodos cuidados de esta vida. Nos parece estar respirando la misma atmósfera de ese país mejor, celestial. Nos sentimos aliviados, consolados; pero aun más, nos sentimos gozosos en Dios.

No podríamos conocer los propósitos llenos de gracia de Dios hacia nosotros si no fuera por las promesas, porque solamente a través de ellas podemos saber qué es lo que El ha preparado para aquellos que le aman. Como las flores en el sabio plan de Dios, que están constantemente extrayendo las propiedades de la tierra y del aire para desarrollarlas en los puros y hermosos capullos que exhalan su fragancia para deleitar nuestros sentidos, así debiera ser también con nosotros.

Extraemos de las promesas de Dios toda esa paz, ese consuelo, esa esperanza que desarrollará en nosotros los frutos de la paz, del gozo y de la fe. Y al incorporar estas promesas en nuestra propia vida las introducimos también en las vidas de otros. Por lo tanto, apropiémonos de estas promesas. . . Ellas son como las preciosas flores del jardín de Dios. Deben despertar nuestra esperanza y expectativa, y conducimos a una firme fe y confianza en Dios. Deben fortalecernos en la tribulación y enseñamos las preciosas lecciones de la confianza en Dios. En estas preciosas promesas El retrocede a la eternidad y de allí nos da un resplandor de ese mucho más abundante y eterno peso de gloria.

Estemos, entonces, quedos en Dios. Confiemos calmadamente en Él y alabémosle porque nos ha mostrado tales revelaciones de su voluntad y propósitos para que no fundamentemos nuestras esperanzas en esta vida sino que mantengamos la mirada hacia arriba, a la herencia de luz, a fin de ver y percibir el asombroso amor de Jesús (Elena White, Carta 27, del 1º de enero de 1886)

ELENA WHITE Y LA MUSICA:
ESTUDIO DE LOS INSTRUMENTOS Y CANTOS HEBRAICOS


Los instrumentos

En el capítulo anterior se hizo notoria la influencia del medio sonoro sobre la producción musical de los hombres al tratar estos de imitar o reproducir de forma consciente o inconsciente los sonidos que les producen algún tipo de hedonismo o fuerte impresión sensitiva.

Los instrumentos, a través de las generaciones, han sufrido transformaciones orgánicas de acuerdo con el gusto estético que predomine en cada una de las comunidades que los usaron pues eran los medios para reproducir los sonidos naturales con elementos naturales.

Como el entorno sonoro varía con el paso de los siglos debido al surgimiento de nuevos implementos industriales o con los nuevos fines a los cuales es dedicada la música, el hombre va variando la morfología de sus instrumentos músicos haciendo coincidir sus sonoridades con sus percepciones estéticas o sus propósitos utilitarios.

Al analizar la estructura de los instrumentos músicos mencionados en la Biblia es concebible llegar a una clara comprensión de las sonoridades propias de la música hebrea como sonaba en las diferentes ceremonias según se describe en tantas escenas bíblicas.

Flauta

Es uno de los primeros instrumentos musicales hechos por el hombre. La Biblia menciona a Jubal como el “padre de los que tocan flauta” (Génesis 4:21). Probablemente esta flauta consistía en un tubo hueco de una simple caña con una abertura en uno de sus extremos para soplar y varios orificios a lo largo de ella que se cubrían alternativamente con los dedos para producir las diferentes notas. Con el desarrollo de la metalurgia se hicieron de cobre y bronce. LEER MAS.

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